Contribuyendo a la Justicia Social a través de Restoring Family Links [Restablecimiento de Contacto Familiar]

Relato escrito por Cody Austin, Coordinador de Servicios Internacionales de la Región Oeste de Washington

Hoy es el Día Mundial de la Justicia Social. En pocas palabras, la justicia social existe cuando a la gente se le permite obtener lo que le corresponde. La dignidad humana, una distribución justa y compasiva de los recursos y la eliminación de la discriminación y la opresión son todas parte de la justicia social. A través de programas como Restoring Family Links [Restablecimiento de Contacto Familiar o RFL, por sus siglas en inglés], la Cruz Roja Americana contribuye en pro de la justicia social alrededor del mundo. Una gran parte de mi trabajo consiste en facilitar la obtención de  Certificados de Dentención a refugiados procedentes de Iraq , dicho certificado  ayuda a estos refugiados  a obtener lo que es suyo por derecho.

En los meses que siguieron de la Primera Guerra del Golfo, Iraq se vio envuelto en una revolución. El 2 de marzo de 1991, un comandante del ejército en Basra disparó un proyectil de tanque a un enorme retrato de Saddam Hussein que colgaba en la plaza pública. Su acto sirvió como la chispa que prendio la mecha para una rebelión que vería a las fuerzas rebeldes tomar control de 14 de las 18 provincias de Iraq. Cuando la  esperada ayuda de los Estados Unidos nunca llegó, la rebelión fue brutalmente aplastada por Sadam Hussein su Guardia Repúblicana.

Miles de personas huyeron al sur para intentar escapar de las despiadadas campañas de bombardeo militar y salvajes ataques de helicópteros de combate del régimen. La represión violeta forzó a hombres, mujeres y niños a abandonar sus hogares con apenas la ropa que llevaban puesta. Dejaron atrás sus posesiones, hogares, profesiones y sus sueños de un futuro mejor. Más de 33,000 personas, la mayor parte ex-soldados, cruzaron hacia Arabia Saudita buscando refugio.

Después de escapar de una extrema violencia, los refugiados iraquíes se enfrentaron con el increíble reto de sobrevivir las condiciones del desierto sin la ayuda del gobierno saudí. Araba Saudita negó el estatus oficial de refugiados a las víctimas, dejándolas desprotegidas y sin las necesidades más básicas hasta que ONGs internacionales y la ONU intervinieron. Una vez que campamentos oficiales fueron establecidos, los refugiados fueron visitados y registrados por los representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja [ICRC, por sus siglas en inglés]. Después de la guerra, miles de estos individuos llegaron a los Estados Unidos como refugiados

El gobierno de Iraq ha establecido un programa para brindar compensaciones a los ciudadanos iraquíes que huyeron a Arabia Saudita. El documento clave requerido para solicitar este programa de compensaciones es el Certificado de Detención expedido por el ICRC como prueba de estatus de refugiado huido de Iraq tras la Primera Guerra del Golfo. Los iraquíes que viven en los EE. UU. solicitan estos certificados a través de su  oficina local de la Cruz Roja. Las compensaciones ofrecidas por el gobierno iraquí son una acción vital hacia el establecimiento de la justicia social. Los pagos y los beneficios jamás repararán lo perdido ni el dolor experimentado, pero las compensaciones son importantes porque ofrecen el reconocimiento de las injusticias del pasado y muestran a un gobierno que está tomando acciones para restaurar la dignidad humana y hacer lo correcto.

Cada semana, me encuentro a hombres y mujeres que requieren los certificados. Mi trabajo es ayudarlos  a presentar una solicitud ante el ICRC. Estos individuos han logrado forjarse vidas maravillosas en el Oeste de Washington, pero también son víctimas de un gran crimen: el robo de sus ciudades natales, profesiones y futuros. Algunos dejaron atrás a familiares y prometidas.  Han tenido que esperar más de 20 años para recibir justicia, además de los largos meses preguntándose cuándo llegará la documentación del ICRC. Cuando los certificados finalmente llegan, la ansiedad se desvanece y es reemplazada por una increíble sensación de alivio y gratitud. Como miembro de una organización comprometida con la protección de los valores humanitarios y la justicia social, considero que es un gran privilegio ayudar a refugiados iraquíes a obtener lo que les corresponde y restaurar su dignidad humana.