Experiencia de una practicande de Restablecimiento de Contacto Familiar: Sirviendo al publico.

Practicantes del programa de Restablecimiento de Contacto Familiar. De izquierda a derecha: Lainey Schmidt, Megan Norris, Victoria Anderson y Jackie Ramsey.

Practicantes del programa de Restablecimiento de Contacto Familiar. De izquierda a derecha: Lainey Schmidt, Megan Norris, Victoria Anderson y Jackie Ramsey.

Historia por Megan Norris, Practicante, Washington, DC

 Traducido por Jimena Lona, voluntaria de traducción, Cruz Roja Americana, Washington, DC

Cuando comencé mi practica con el Programa de Restablecimiento de Contacto Familiar de la Cruz Roja Americana, no tenía idea de que esperar. Sabía muy poco sobre el programa, solo tenía la idea de que reconectaba familias que habían sido separadas. Rápido aprendí, que solo sabía sobre la superficie de su misión. Inicialmente, estaba bajo la impresión de que estaría ayudando de manera indirecta a personas que ayudan a otras a encontrar a sus familias. En lugar de eso, me encontré involucrada directamente en las comunicaciones que reconectan a aquellos que han sido separados por crisis, conflicto o migración.

El Programa de Restablecimiento de Contacto Familiar excedió mis expectativas. Mi principal responsabilidad era manejar las solicitudes públicas, lo que significaba recibir emails diarios con solicitudes que iban desde personas que buscan a sus amigos o familiares cercanos hasta personas que buscan el paradero de sus bisabuelos desde la Primera o Segunda Guerra Mundial. En ocasiones recibía algunas preguntas que tenía que dirigir hacia otras organizaciones o a otros miembros del equipo de la Cruz Roja, pero por lo general, me fue posible enviar con éxito la mayoría de las solicitudes a trabajadores sociales locales, quienes después considerarían la posibilidad de abrir un caso de busqueda.

Nunca olvidare el caso que recibí que me hizo darme cuenta de lo poderoso y lo significativo que la misión de Restablecimiento de Contacto Familiar puede ser. Llego de un hombre que estaba buscando a la niña que su abuela había hospedado y escondido durante el Holocausto. El explico lo importante que era encontrar a esta niña porque ella era como un símbolo de esperanza para toda su familia, que había sufrido como resultado de las acciones tan valientes de su abuela.

El busco a la Cruz Roja Americana porque escucho lo que el Programa de Restablecimiento Familiar podía hacer, y sabía que éramos su mejor oportunidad para encontrar, o saber sobre el destino, del personaje que hizo que el sufrimiento continuo de su familia valiera la pena después de todos estos años. Esta solicitud me hizo darme cuenta, no solo lo significativo que el programa era para las personas que necesitan sus servicios, pero también lo afortunados que somos de tener un equipo tan fuerte, tanto nacional como localmente, en el cual podemos recurrir en caso de que una circunstancia tan desafortunada como estas nos ocurriera a nosotros mismos.  

Esto me lleva a mi parte favorita de mi experiencia: el equipo de la sede nacional. No pude haber pedido un mejor grupo de mentores con los cuales trabajar, que no son inspiradores con lo que hacen, pero también increíblemente instructivos, solidarios y dedicados. Realmente debo agradecerles por darme la oportunidad de trabajar a su lado en una organización que tiene la capacidad de salvar a familias dándoles esperanza y seguridad en una situación donde esos factores normalmente no existen.

Si me preguntas como explicar mi verano en una palabra, no podría hacerlo, pero podría señalar la única y más importante palabra que no solo define, pero que abarca a la organización, al equipo y a la misión: familia.