Experiencia de una practicante de Restablecimiento de Contacto Familiar: Creciento personal y profesionalmente.

Practicantes del programa de Restablecimiento de Contacto Familiar. De izquierda a derecha: Lainey Schmidt, Megan Norris, Victoria Anderson y Jackie Ramsey.

Practicantes del programa de Restablecimiento de Contacto Familiar. De izquierda a derecha: Lainey Schmidt, Megan Norris, Victoria Anderson y Jackie Ramsey.

Historia por Victoria Anderson, Practicante, Washington, DC

 Traducido por Jimena Lona, voluntaria de traducción, Cruz Roja Americana, Washington, DC

 Recuerdo exactamente el momento en que recibí el correo electrónico con la oferta para prácticas profesionales. Iba de regreso en el metro de mi trabajo a casa, abatida por el viernes tan ocupado que había tenido. Durante el pequeño momento que tuve internet mientras estaba en el tren abrí mi email  y mi sonrisa fue la más grande que he tenido.

Como estudiante de último grado en American University, obtener una práctica profesional es algo que se espera de todos. Pero como estudiante transferida de un colegio comunitario, fue más difícil para mí ya que apenas llevaba un año en DC. Pensé que sería la última persona en la ciudad en conseguir una práctica profesional, y mucho menos en la Cruz Roja Americana. Pero, aquí estoy! Estoy tan maravillada y agradecida de que se me haya dado esta oportunidad con tan grandiosas personas con tanta humildad y amor.

El rol específico que tengo en el programa de Restablecimiento de Contacto Familiar es el de ayudar a Mark Owens, nuestro trabajador social de África y el Medio Oriente. El ayuda a reconectar a familias que han sido separadas por conflictos y otras emergencias humanitarias en una región conocida por su inestabilidad. Sabía que iba a ser un trabajo difícil porque durante mi entrevista me dijeron que él tenía la cantidad más grande de casos.

Así que cuando comencé, me puse a trabajar inmediatamente. Tuve sesiones de entrenamiento con las mejores de lo mejor, Susan y Jessica. Ellas me enseñaron todo acerca de la base de datos con la que estaría trabajando. Por dos días pensé, “esto va a ser muy fácil- probablemente solo tenga algunas dificultades técnicas.”

No podía estar más equivocada. Si, tuve dificultades técnicas pero había problemas más grandes- entender a los clientes. En el cuarto día mientras que Mark mellevaba a través de la base de datos, yo me maravillaba con su conocimiento. Todo lo que pensaba era, “este hombre sabe tanto!” Patrones de nombres, áreas de conflicto, idiomas, culturas y costumbres. Imagina saber todas esas cosas para más de 60 países! Estaba sorprendida y continuo estándolo. He aprendido tanto del mundo a través de una base de datos y del personal de Restablecimiento de Contacto Familiar.  Mientras que acumulaba una inmensa cantidad de conocimiento global al hacer prácticas profesionales aquí, también aprendí mucho sobre mi propio país!

A inicios de mi práctica, el equipo fue al evento del Día Mundial de los Refugiados en Silver Spring, Maryland, justo en las afueras de DC. Ahí, pusimos cabinas telefónicas para que los refugiados locales llamaran a sus seres queridos en casa. También asistimos a una reunión sobre refugiados en la zona.

Esta fue quizá la junta más informativa que he tenido desde que vine a DC. Varias organizaciones hablaron sobre el trabajo que estaban haciendo para las comunidades de refugiados locales. Una organización ayuda a reasentar a refugiados de Etiopia que vienen a Estados Unidos, otra ayuda a refugiados salvadoreños. Las cifras que estaban dando me dejaron sorprendida! Como es que había vivido en DC por tanto tiempo, estudiando relaciones internacionales, sin tener idea de lo mucho que sucedía a tan solo una hora de distancia de mí? Estaba sorprendida e inspirada- una tendencia consistente durante mi tiempo en la Cruz Roja.

Como estudiantes, esperamos que las prácticas profesionales sean mundanas. Esperamos hacer copias y recoger cafés para nuestros jefes. Por suerte para mí, nunca tuve esa expectativa. Sabía que este equipo iba hacerme trabajar, y así lo hicieron, pero también me ensenaron más de lo que jamás había esperado. Desde Katie y Anna, que compartían historias de sus experiencias en AmeriCorps, hasta Jon hablando de su maestría y Mark permitiéndome aprender sobre nuevas culturas cada día- He crecido tanto profesional como personalmente. No puedo estar más agradecida de haber tenido esta experiencia. Gracias al equipo de RCF, todos son personas increíblemente maravillosas.