Pastor de Burundi que escapo del genocidio reflexiona sobre la crisis actual de refugiados

Historia por Thea Skinner, Voluntaria, Denver, CO

 Traducido por Jimena Lona, voluntaria de traducción, Cruz Roja Americana, Washington, DC

 En la última mitad de siglo, Burundi ha pasado por tres importantes olas de agitación política que han resultado en cientos de miles de refugiados que huyen de su tierra natal. La primera agitación política ocurrió en 1972, la segunda en 1994; la tercera ocurre actualmente ya que la crisis azota nuevamente al país.

Después de los dos genocidios de 1972 y 1994, algunos refugiados de Burundi lograron llegar a Estados Unidos para reasentarse. El pastor Joseph Nsabimbona, un antiguo refugiado y sobreviviente del genocidio de Burundi de los años noventa, hablo sobre el camino en “Nada más que llanto: Burundi en el límite, otra vez,” una comida informativa de la Cruz Roja organizada en la oficina de Denver, Colorado.

Pastor Joseph Nsabimbona

Pastor Joseph Nsabimbona

“Me pesa en el corazón, me aflige lo que está pasando en Burundi,” dijo reflexionando sobre la actual crisis política.

 La crisis ha desplazado a más de 150,000 personas de Burundi hacia países vecinos, y los refugiados han llegado muy lejos como hasta Zambia.

 Desde abril de 2015, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha prestado ayuda, incluyendo dos vehículos y gasolina, 130 kits de primeros auxilios, apoyo de comunicación por radio, tres equipos móviles de respuesta de primeros auxilios, nueve puestos de primeros auxilios atendidos por más de 100 voluntarios. Representantes del CICR también han visitado a aquellos que han sido arrestados para asegurar un trato humano que este en línea con los estándares internacionales.

Pastor Nsabimbona es fundador y presidente de A La Source Refugee Ministry (Ministerio de refugiados A La Source) en Aurora, una organización sin fines de lucro que ayuda a los refugiados durante su recorrido. En marzo de 2015, fundo la iglesia de Cristo The Sojourners con el propósito de dar servicio y ayudar a los refugiados, inmigrantes, y a la comunidad para unirse y transformar sus corazones.

“Sabemos que es un proceso, asi que caminamos junto a los refugiados dando clases particulares a los adultos, dando asesoría a los jóvenes, ayudándoles en la transición. Recorremos el camino con ellos; es nuestro llamado,” dijo.

Las similitudes de las crisis de 1972, 1994 y la actual es que todas tienen raíces políticas. Todas esas crisis políticas han resultado en violencia, asesinatos de personas no armadas. Los retos y sacrificios a los que los refugiados se enfrentan son colosales.

“De la noche a la mañana, pierdes todo lo que tenías, tu vida, tu familia, pasas por un trauma, te enfrentas a retos que vienen cuando intentas establecerte en un nuevo país. Como refugiado, el ser reubicado no garantiza una mejor vida,” dijo el pastor Nsabimbona.

 Los retos que los refugiados enfrentan no se terminan cuando se reasentan en un lugar seguro, y parte del trabajo del pastor Nsabimbona es ayudar a los refugiados mientras que continúan su camino. Niños, mujeres y ancianos son los que generalmente sufren más. De hecho, los reportes de CICR dicen que 60 por ciento de los refugiados en el campo de Nyagurusu en Tanzania son niños.  

“Algunos niños nacieron en campos de refugiados. Enseñamos sobre el tema de identidad, ayudándolos a entender  que por lo que hemos pasado no nos define. Es solamente una circunstancia de tal condición,” dijo. “Cuando estas en un campo de refugiados, estas en movimiento, pero cuando te reubican es cuando empieza el duelo.”

 Con frecuencia los refugiados llegan a su nuevo país de acogida sin nada.

“Un refugiado debe de ser fuerte y seguir adelante. En la ciudad de Nueva York, sobreviví con un dólar por día, en East Village. No teníamos calefacción, fue muy difícil- otro tipo de guerra- Una lucha por sobrevivir en América,” dijo Nsabimbona.

 Además de enfrentar retos como el choque cultural, trastornos por estrés postraumático y retos económicos, muchos refugiados también han sido separados de su sistema de apoyo: su familia.

La Cruz Roja ayuda a reconectar a familias a través del programa de Restablecimiento de Contacto Familiar. El pastor Nsabimbona tuvo una experiencia personal de reunificación familiar después de seis años de separación, esta incluyo visitas a Canadá y entrevistas en embajadas y consulados que acabaron con sus salarios.

Reconectar a familias puede ser demasiado desafiante, pero el éxito es posible. Recientemente, dos padres que vivían en el campo de refugiados de Nyagurusu- un campo de más de 50,000 refugiados- fueron reunidos con sus hijos en una ciudad vecina con la ayuda de CICR.

 Para más información sobre el trabajo de Restablecimiento de Contacto Familiar de la Cruz Roja, por favor visite redcross.org/reconnectingfamilies.

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