Restablecimiento de Contacto Familiar: Su alcance a través de continentes y conflictos

John Kwigwasa sostiene una fotografía de su hermana, que le envió junto con un mensaje de la Cruz Roja.

John Kwigwasa sostiene una fotografía de su hermana, que le envió junto con un mensaje de la Cruz Roja.

Escrito por el capítulo de Connecticut de la Cruz Roja Americana

Traducido por Jimena Lona voluntaria de traducción, Cruz Roja Americana, Washington, DC

John Kwigwasa desafío muchas dificultades después de haber sido desplazado de su hogar en la Republica Democrática del Congo (RDC) debido a la guerra civil y después como refugiado viviendo en Sudáfrica durante los violentos ataques xenofóbicos en 2008. Desde que John y su familia inmediata se reubicaron en los Estados Unidos, John ha estado trabajando con la Cruz Roja Americana para localizar a sus familiares en otras partes del mundo. Recuerda claramente el día en el 2001 cuando vio por ultime vez su pueblo en RDC y a sus seis hermanos.

“Lo veíamos avecinarse, pero aun teníamos esperanza. Después de todo, este era nuestro país. Nací en el Congo y era todo lo que conocía; además, acababa de casarme y mi esposa tenía tres meses de embarazo con nuestro primer hijo. Un rumor llego al trabajo de que no debía de regresar a casa, Kivu había caído bajo el ataque de hombres armados.”

Esa mañana de 2001, John vio por última vez a sus seis hermanos antes de ir a trabajar en un pueblo lejano. “Siempre quise convertirme en mecánico. Soy muy bueno con los carros. De hecho estaba trabajando para obtener un diploma que me calificara para una certificación profesional.”  

Por todo el pueblo los rumores sobre una posible represalia violenta se empezaron a expandir . “Sabíamos que Kabila había recibido ayuda de Ruanda y Uganda.”  John recuerda, “pero nadie pensó demasiado en lo que Kabila les había prometido a esos gobiernos.”

El conflicto que estallo en el 2001 fue dirigido y vengativo. Dentro de las fuerzas del gobierno, se creía ampliamente que los gobiernos de Uganda y Ruanda habían tenido que ver con el asesinato del presidente.

“Pronto, hubo un rumor de que todos los refugiados en el país, particularmente los de Ruanda tenían que ser perseguidos, regresados- o peor aún, si eras mujer, violada antes de ser asesinada.”

El padre de John, un pescador local que regularmente iba en canoa en el lago Tanganica hasta Zambia, de pronto encontró su casa rodeada por hombres armados.

“Mi madre era Tutsi, de Ruanda. No estaban persiguiendo solo a los extranjeros, si no que también a cualquiera que fuera sospechoso de que los estuviera escondiendo. Peor aún, una pequeña desviación de una forma de verse arbitraria, a verse como del Congo, te identificaba como un objetivo de los ataques que crecían.”

Anticipando el peligro que se avecina, la familia pudo pasar de contrabando a su madre fuera del país, en la noche que los hombres armados rodearon su casa. Sin embargo, John no se enteraría de su destino hasta que, como una persona errante en Zambia,  le llegaran las trágicas noticias.

“La subimos a un bote para que cruzara el lago Tanganica hacia Burundi, pero se le habían dado órdenes a la patrulla de la marina de no dejar entrar a nadie. Sospechamos que su bote fue visto como desafiante, ya que todos los que estaban en el bote fueron asesinados, acribillados por la marina.”

Cuando John escapo de RDC hacia Zambia, dejo a su esposa embarazada. Los hombres armados que atacaron el hogar de su padre, mataron a su padre y a dos de sus hermanos. Les tomaría años hasta que pudiera reunirse con su esposa y su hijo de dos años en un campo de refugiados en Sudáfrica.

Por varios anos, John gozo de estabilidad en Sudáfrica. Tenía dos empleos. “Era un mecánico en el día; y en la noche era un guardia de seguridad. ¡Pero Sudáfrica estaba mal, eh!” John recuerda los violentos ataques xenofóbicos del 2008 a los trabajadores migrantes que estaban en el país.

“Un día, un amigo vino a recogerme al trabajo. En nuestro camino a casa, nos encontramos con unos hombres jóvenes del grupo Xhosa, muy hostiles. Su líder nos preguntó porque les estábamos quitando sus trabajos y robando a sus mujeres. Cuando les dijimos que los dos estábamos casados antes de venir a Sudáfrica, y que habíamos conseguido los trabajos que nadie quería en el país, el líder del grupo se sintió muy molesto.  Nos miró de manera humillante y dijo que nos iba a matar. Pensé que era una broma. En cuestión de segundos, saco una pistola y disparo. La bala atravesó mi muslo izquierdo.”

A pesar de que John sobrevivió a ese incidente, paso dos meses convaleciente en un hospital local. Después de haber sido dado de alta, pido al representante del Alto Comisionado de Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR) dentro de su campo de refugiados, ser repatriado a RDC.

“No estaba pensando claramente, estaba traumatizado. No podía ver a mi esposa en los ojos. Para sumar a mis experiencias, no podía vivir con los sentimientos que tenía enterrados por dentro. Estaba muy traumatizado, quería matarme para terminar con todo,” John dijo, recordando el estrés de su ataque y enterándose del trato que le dieron a su esposa los atacantes en RDC.

Mientras que estaba en Sudáfrica, dijo John, su esposa finalmente le dijo como logro escapar. “Ella dijo, después de que me fui su familia la acogió. Sin embargo, su pueblo también fue atacado. Ella y otra mujer joven fueron tomadas por los hombres armados como esclavas sexuales.”

El año 2010 se avecinaba y los oficiales de Sudáfrica comenzaban a tomar en serio el ser los anfitriones de FIFA el campeonato mundial de futbol, el campamento de John fue cerrado.

“Nos dijeron que no podían tener chozas de refugiados a la vista de los turistas. Por lo que entre 2008 y 2011, volvimos a vivir con miedo. Para integrarnos de nuevo a la comunidad, nos asignaron casas donde vivíamos hasta que nuestros papeles fueran procesados y fuéramos asignados a un país tercero, los Estados Unidos de América.”

La Cruz Roja Americana provee del servicio de Restablecimiento de Contacto Familiar a familias que han sido separadas por desastres naturales, conflictos y otros eventos trágicos. Los trabajadores de caso en los capítulos locales alrededor del país ayudan a las familias a localizar a sus parientes desaparecidos al trabajar con el Comité Internacional de la Cruz Roja y las Sociedades de la Media Luna Roja en diferentes naciones alrededor del mundo.

Una vez que un miembro de la familia es encontrado, la Cruz Roja ayuda a reconectarlos a través de mensajes cortos. Este ano la Cruz Roja Americana de la región de Connecticut y Rhode Island  han ayudado a restablecer vínculos familiares entre los refugiados repatriados del Congo y sus familias en New Haven y Bridgeport. La familia de John Kigwasa es una de ellas.

“Al principio, la vida en América era difícil,” dijo John. “Estuvimos cinco meses sin trabajo. Pedíamos trabajo pero nos dijeron que debíamos establecernos primero. Después, obtuve un trabajo de manufactura. Ahora trabajo en una empresa pequeña que se especializa en la jardinería durante el invierno.”

John conoció a Radke, el Director Senior Internacional y de Servicios Militares en la Cruz Roja Americana en la región de Connecticut y Rhode Island. Fue a través de ella que descubrió que podía localizar el paradero de sus hermanos.

“Estaba emocionado, pero también debía de ser realista.”

Después de unos meses, un afiliado de la Cruz Roja en Zimbabue pudo localizar a la hermana de John en un campo de refugiados en Tongogara.

“Pensé que estaba solo. Me alegre de saber que mi hermana estaba viva.”

Los hermanos reunidos han continuado el intercambio de mensajes a través de la Cruz Roja. John espera ayudar a que su hermana pueda reasentarse en un lugar seguro, tal como él pudo hacerlo.

“Mi hermana me escribió diciendo que una vez recibió una ración de comida por dos semanas y que le dijeron que los mantuviera por dos meses. ¿Puedes creerlo? ¿Con dos hijos, huh?

A pesar de sus preocupaciones, John se mantiene con esperanza; una perspectiva que atribuye a las favorables posibilidades que su hermana tiene de ser enviada a América porque él ya se ha establecido con un estatus de residente permanente.

“Ahora, estoy muy feliz y quiero ayudar a mi hermana a encontrar un país tercero. No es fácil vivir en un campo de refugiados. Viví ahí una vez. En el campo de refugiados, los procesos pueden ser muy largos y si no conoces a nadie que te pueda ayudar, es casi imposible poder ir a un tercer país.”

El proceso sigue, pero hay la esperanza de que un día los dos hermanos puedan reunirse y que su hermana pueda conocer la seguridad que John, su esposa y sus hijos ahora tienen.

“Ahora podemos dormir. Vamos a casa y nadie nos ataca. Me siento seguro. La seguridad es muy importante para mí.”

Para más información del capítulo de la Cruz Roja Americana en Connecticut, haga clic aquí.