Trabajar de voluntario para ayudar a los niños no acompañados

Historia por Veronika Schlecht, Sede Nacional, Asociada del programa

Traducido por Jimena Lona, voluntaria de traducción, Cruz Roja Americana, Washington, DC

 Trabajando con las personas para las personas

Recientemente cuando viajaba hacia la ciudad fronteriza de Nogales, Arizona, me reuní con unos voluntarios que habían proporcionado servicios a los niños no acompañados de Centroamérica. Tenía curiosidad por escuchar sus historias y por comprender mejor como manejaron el flujo de niños no solo logísticamente sino también psicológicamente. Me conmovió la compasión y empatía que los voluntarios mostraron ante la crisis y una vez más me di cuenta de lo poderoso y gratificante que puede ser el trabajar con las personas. Fue un gran placer recordar lo especial que puede ser la experiencia del aprendizaje experimental que da poder al individuo, mientras que el compromiso de los voluntarios al servicio enriquece a toda la comunidad.

Trabajo voluntario innovador

El trabajo voluntario innovador hizo que el apoyo para la crisis de Nogales fuera posible y exitoso. El personal de desastres trabajo mano a mano con expertos de Restablecimiento de Contacto Familiar (RCF). El servicio telefónico proporcionado por la Cruz Roja Americana (CRA) permitió a los niños hablar libremente con su familia. Los voluntarios informaron que los niños se sintieron “aliviados” después de haber sido conectados con sus seres queridos en casa. Al respetar la inherente dignidad humana de los niños y facilitando el restablecimiento de contacto familiar, los voluntarios mejoraron el espíritu de los niños y ayudaron en su bienestar emocional y físico.

Los voluntarios no solo mostraron una gran responsabilidad en su rol como miembros de la comunidad, si no que no dudaron en ayudar a aliviar el sufrimiento humano con todo su corazón y compasión extrema. A una voluntaria se le salían las lagrimas al contar su historia de trabajo con los niños no acompañados en las instalaciones- explico como la experiencia la conmovió y como nunca olvidaría lo que había visto durante su servicio. Otro voluntario compartió “Fui a casa y solo quería abrazar a mis nietos por más tiempo” y “Fue un día muy largo, pero regrese a casa sintiéndome muy bien”. Una voluntaria dijo que había pospuesto su luna de miel para poder apoyar a los niños.

Una pequeña comunidad puede ser una cosa enorme

Las experiencias compartidas por los voluntarios destacaron que “una pequeña comunidad puede ser una cosa enorme” y que “la comunidad puede hacer que haya una gran y rápida respuesta”. Fue el trabajo de los voluntarios que apoyo exitosamente un enfoque colaborativo y coordinado de la comunidad local y de CRA para responder rápidamente a la crisis.  Las historias también subrayaron como el voluntariado puede servir como un modelo para mejorar la participación de la comunidad y para proporcionar una gran oportunidad a la inclusión social al aceptar a todos los miembros de la comunidad. Trabajar como voluntario con las personas y para las personas tiene el poder de unir a personas de diferentes ámbitos de vida y origen étnico.

Las historias compartidas y la pasión del trabajo voluntario enfatizan que cada ser humano y cada tragedia personal importa y que la crisis migratoria en la frontera es, ante todo, una tragedia humanitaria que requiere una respuesta humanitaria.